
Apophysis con script de spiralize
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Cada día soltaba una pluma hacia el cielo,
no rezaba, no pedía, solo enviaba una pluma
con un suspiro y un desgarro.
Un buen día regresaron desde el cielo
todas las plumas enviadas
no venían suspirando,
ni volvían desgarradas,
se posaron en su mano
y cubrieron sus dedos de sedas.
Entonces supo que era verdad:
todo lo entregado al cielo
retorna un día a la tierra
en forma de emociones.
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